En Apocalipsis 18, 4-5, Dios nos dice:
Y oi otra voz del cielo, que decia:
“¡Salid de ella, pueblo mio, para que no seais participes
de sus pecados ni recibais parte de sus plagas!,
porque sus pecados han llegado hasta el cielo
y Dios se ha acordado de sus maldades […]”.
La voz de Dios, que clamaba: ≪Salid de ella, pueblo mio≫; ≪no seais participes de sus pecados ni recibais sus plagas≫; ≪Salid de ella, pueblo mio≫, continuo resonando en mi corazon.
Lo que podemos entender de estas palabras es:
El pueblo del Senor tambien puede recibir plagas.
Si no salimos de ella, seremos participes de sus pecados.
Si compartimos su pecado, sufriremos las plagas que ella sufrira.
Es muy comprensible la razon del ferviente clamor de Dios para que salgamos de ella.
El Senor desea desesperadamente que salgamos de ella.
Pero ¿sabemos que es salir de ella?, ¿como podemos hacerlo? y ¿de donde tenemos que salir?
Debemos preguntarnos honestamente si conocemos las respuestas; esa sera una pregunta muy importante para todos los que vivimos en estos tiempos finales.
- (del capitulo 37)